viernes, 13 de enero de 2017

Decálogo para ser un hijo de puta en la vía pública.

1 – Empiece su trabajo antes de salir de casa: no se bañe, no se cepille los dientes, utilice la misma ropa que el día anterior. Si usted prepara su cuerpo para la forrada permanente, su público sabrá reconocerlo y usted gozará de un éxito rotundo en el ranking de los imbéciles.

2- Salida de casa: es de gran importancia que a la hora de dejar su hogar lo haga de mal humor, dispuesto a pelear, insultar y eventualmente incurrir en delitos. Si no va a salir a la calle mal predispuesto, no salga.

3- Espacio corporal: A medida que el contacto con la gente aumente, usted debe invadirlos y romper cualquier norma básica de convivencia. Rócelos con violencia, acérquese por demás, respire el mismo aire. No de tregua: si puede pisar a alguien o incluso apoyarlo, hágalo con decisión.

4 – Aproveche sus recursos al máximo: ya que la vida lo detesta y usted se ve obligado a acarrear una mochila del tamaño de una holando argentina, capitalícela al máximo. Utilícela para aplastar al enemigo, nunca se la saque para subir a un colectivo lleno y actúe como una tortuga ninja descerebrada. Usted no lleva una mochila; usted es uno con la mochila.

5 – Aprenda de Tormenta de los X men y utilice las inclemencias climáticas a su favor. Pise toda baldosa a su alcance, no ceda el paso bajo techo ni a su madre y dedique su paraguas a realizar la mayor cantidad posible de traqueotomías o cirugías oculares. Las obras sociales se lo agradecerán.


6 – Transforme al transporte público en el santo grial de su hijaputez. No respete el orden de las filas, hágase el dormido sin disimulo, no ceda jamás el asiento. Ganará puntos extras si se sube a los manotazos y sin dejar bajar a nadie.

7 – Eleve la calidad de su trabajo. Ya que usted ha tomado la precaución de no bañarse, incremente su grado de putrefacción corporal abandonando el desodorante y la higiene. No se detenga hasta lograr un mínimo de tres desmayos cada dos cuadras.

8 - Abandone hasta el último ápice de timidez y abrace sus impulsos. Tírese todos los pedos que quiera, mastique cebolla y escarbe su nariz hasta lograr un sangrado permanente. No se olvide que incluso el rascado de bolas ahuyenta a las almas más elevadas del planeta.

9 – Hable a los gritos. Vamos, hombre, no sea tímido. Recuerde que hasta gritar mientras habla por teléfono es una forma muy acertada para desatar el apocalipsis mental en quienes lo rodean.

10 – En la variedad está el gusto, y el éxito. Si usted consigue realizar simultáneamente más de tres de estos consejos, habrá ascendido de forro supremo a hijo de puta con papeles, y su trabajo estará terminado.

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