Decálogo
para ser un hijo de puta en la vía pública.
1 – Empiece
su trabajo antes de salir de casa: no se bañe, no se cepille los dientes, utilice
la misma ropa que el día anterior. Si usted prepara su cuerpo para la forrada
permanente, su público sabrá reconocerlo y usted gozará de un éxito rotundo en
el ranking de los imbéciles.
2- Salida de
casa: es de gran importancia que a la hora de dejar su hogar lo haga de mal
humor, dispuesto a pelear, insultar y eventualmente incurrir en delitos. Si no
va a salir a la calle mal predispuesto, no salga.
3- Espacio
corporal: A medida que el contacto con la gente aumente, usted debe invadirlos
y romper cualquier norma básica de convivencia. Rócelos con violencia, acérquese
por demás, respire el mismo aire. No de tregua: si puede pisar a alguien o incluso
apoyarlo, hágalo con decisión.
4 – Aproveche
sus recursos al máximo: ya que la vida lo detesta y usted se ve obligado a acarrear
una mochila del tamaño de una holando argentina, capitalícela al máximo. Utilícela
para aplastar al enemigo, nunca se la saque para subir a un colectivo lleno y
actúe como una tortuga ninja descerebrada. Usted no lleva una mochila; usted
es uno con la mochila.
5 – Aprenda de
Tormenta de los X men y utilice las inclemencias climáticas a su favor. Pise
toda baldosa a su alcance, no ceda el paso bajo techo ni a su madre y dedique su
paraguas a realizar la mayor cantidad posible de traqueotomías o cirugías
oculares. Las obras sociales se lo agradecerán.
6 – Transforme
al transporte público en el santo grial de su hijaputez. No respete el orden de
las filas, hágase el dormido sin disimulo, no ceda jamás el asiento. Ganará
puntos extras si se sube a los manotazos y sin dejar bajar a nadie.
7 – Eleve la
calidad de su trabajo. Ya que usted ha tomado la precaución de no bañarse, incremente
su grado de putrefacción corporal abandonando el desodorante y la higiene. No
se detenga hasta lograr un mínimo de tres desmayos cada dos cuadras.
8 - Abandone
hasta el último ápice de timidez y abrace sus impulsos. Tírese todos los pedos
que quiera, mastique cebolla y escarbe su nariz hasta lograr un sangrado
permanente. No se olvide que incluso el rascado de bolas ahuyenta a las almas
más elevadas del planeta.
9 – Hable a
los gritos. Vamos, hombre, no sea tímido. Recuerde que hasta gritar mientras
habla por teléfono es una forma muy acertada para desatar el apocalipsis mental
en quienes lo rodean.
10 – En la
variedad está el gusto, y el éxito. Si usted consigue realizar simultáneamente más
de tres de estos consejos, habrá ascendido de forro supremo a hijo de puta con
papeles, y su trabajo estará terminado.
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